Nosotros
Un despacho no debería facturar peor de lo que litiga
Construimos Iurivo después de ver el mismo patrón en despacho tras despacho: el trabajo jurídico está cuidado al detalle, y la parte administrativa que lo sostiene — el registro de horas, la factura, el seguimiento del cobro — se resuelve como se puede, con hojas de cálculo y buena memoria.
Eso no es un problema de falta de disciplina. Es un problema de herramientas: la gestión de un despacho necesita algo hecho para cómo trabaja un despacho, no una hoja de cálculo genérica ni un ERP pensado para otro sector.
Iurivo existe para eso: para que el tiempo que un abogado dedica a un cliente se convierta en una factura sin fricción, y para que esa factura se cobre sin que nadie tenga que acordarse de perseguirla.
Cómo construimos
Lo que no negociamos
Claridad sobre complejidad
Si una funcionalidad necesita un manual para entenderse, el problema es de la funcionalidad, no de quien la usa.
Seguridad por defecto
El aislamiento entre despachos y el doble factor no son un plan superior: vienen incluidos desde el primer usuario.
Construido con quien lo usa
Cada módulo se valida con despachos reales antes de darlo por terminado — no diseñamos gestión jurídica desde fuera de un despacho.
¿Quieres contarnos cómo facturáis hoy?
Nos ayuda a entender mejor cada despacho, y a ti a ver si Iurivo encaja con el tuyo.